Voz En Guardia.

De la esperanza a la frustración.

Por: Javier Zapata.

“Cuando la chispa se apaga”
“Del entusiasmo electoral al desencanto ciudadano”

Hace apenas unos años, la ciudadanía en Nayarit acudió a las urnas con entusiasmo. El mensaje era claro: “Vamos a gobernar con el corazón, con buena fe, por la gente”.

Tanto en el plano estatal como en el municipal, las campañas estuvieron marcadas por cercanía, lenguaje emocional y promesas de cambio.

La entonces candidata Geraldine Ponce, al igual que el hoy gobernador Miguel Ángel Navarro, conectaban con la gente no sólo por el discurso, sino por una imagen fresca y sensible.

Pero en 2025, la chispa se ha apagado, murió.

La realidad en las calles

Hoy, Tepic presenta calles desechas, luminarias inservibles, falta de agua en colonias populares y una burocracia alejada del ciudadano.

Las quejas no sólo se acumulan en redes sociales, sino también en las oficinas de gobierno donde, paradójicamente, el acceso a una autoridad o una solución efectiva parece más difícil que nunca.

“El punto de quiebre: “
“No soy el Espíritu Santo”

La frase de Geraldine Ponce “No soy el Espíritu Santo para aparecerme en todos los lugares”, caló hondo. Para muchos, representó un momento simbólico: el punto exacto en el que la empatía proyectada durante la campaña se transformó en distancia, justificativa e indiferencia.

Lejos del gesto humilde de escuchar y atender, el comentario dejó al descubierto una fractura emocional entre autoridad y gobernados.

“ Pr una parte el Gobierno estatal: centralización, desencanto y discursos lejanos

En el ámbito estatal, el gobernador Miguel Ángel Navarro, ha mantenido un discurso institucional de orden, justicia y reconstrucción. Sin embargo, en la práctica, muchas decisiones se toman de manera centralizada, sin canales reales de diálogo ciudadano. Proyectos prioritarios como la rehabilitación de hospitales, abastecimiento de mesicamento real, atención a víctimas o desarrollo rural siguen sin consolidarse, mientras la percepción pública es que el gobierno está ensimismado en su narrativa, no en su gente.

“Percepción pública”
“Nos ilusionaron… y se olvidaron”

En entrevistas breves con ciudadanos de Tepic y Xalisco, la constante es el desencanto:
• “Creí que por fin alguien joven nos iba a escuchar. Pero fue igual o peor.”
• “Votamos con esperanza. Ahora hasta da miedo que se acerquen elecciones.”
• “Ya ni van a las colonias. Sólo llegan con cámaras y promesas si hay evento.”

Lo que antes se percibía como liderazgo cercano ahora se interpreta como marketing vacío. La chispa de buena fe, esa que motivó el voto y la participación ciudadana, hoy parece reducida a una luz intermitente en discursos institucionales.

“En Reflexión”

La política no se trata sólo de ganar elecciones, sino de mantener la confianza construida con palabras y promesas. La ciudadanía no exige milagros, pero sí presencia, gestión efectiva y empatía real. Gobernar con buena fe implica más que buenas intenciones: requiere voluntad constante, apertura al diálogo y acción inmediata frente a los problemas reales.

El reto para quienes hoy gobiernan en Nayarit, no es ya convencer, sino reconectar con un pueblo que creyó… y hoy se siente olvidado.

https://www.facebook.com/share/1XxPbZuqsN/

zapata.nayarit@gmail.com

Entradas relacionadas

Deja tu comentario